Sitios como CoinMarketCap o CoinGecko listan decenas de miles de criptomonedas. La gran mayoría no tiene ninguna relevancia. Una parte pequeña tiene usuarios reales, desarrollo constante y años de historia.
Que se llame altcoin no dice nada de su calidad, solo que no es Bitcoin. Lo que importa es qué hace el proyecto y quién gana con él.
Tipos de altcoins
Se pueden separar en cuatro grupos: monedas de blockchains propias (Solana, Cardano, Avalanche), tokens de aplicaciones (Uniswap, Aave), stablecoins y memecoins. También hay monedas pensadas para pagos, como Litecoin, y tokens de infraestructura, como Chainlink.
Memecoins
Dogecoin nació en 2013 como broma sobre un meme. Hoy hay miles de memecoins sin ninguna función técnica que viven solo de la atención. Pueden multiplicarse en días y quedar en casi nada igual de rápido. Muchas se crean en minutos en plataformas de lanzamiento, y una buena parte existe solo para sacarle dinero al último que compra. El caso del token $LIBRA en Argentina, en 2025, mostró hasta dónde puede llegar el daño.
Cómo evaluar un proyecto
Antes de comprar, pregúntate: ¿hay un producto que la gente use de verdad? ¿Quién tiene los tokens y cuándo se liberan las partes bloqueadas? ¿El código es abierto y está auditado? ¿Lo listan exchanges registrados en tu país? Cuantas más preguntas queden sin respuesta, mayor el riesgo.
Tokenomics
La tokenomics son las reglas económicas de un token: oferta total, reparto, inflación y calendario de liberación. Si los fundadores e inversores iniciales tienen mucho y se va liberando de a poco, aparece presión de venta. Por eso la valoración totalmente diluida (FDV), que cuenta todos los tokens futuros, suele decir más que la capitalización de mercado.